Las denuncias de corrupción


Hablar en mal de los políticos arranca aplausos. Más euforia hay cuando se está en campaña electoral. Los seguidores no son muy exigentes para las pruebas.

Sin embargo, cuando se está en el gobierno las exigencias son distintas. Debes demostrarlo y acudir a las instituciones a presentar las denuncias, y no basta con poner «avisos», se debe ir con las pruebas en las manos. Hay mayor exigencia, ya no hablas para tus seguidores, sino para el país.

Dos casos han tenido repercusión mediática: el de CIFCO y el de la DGCP.

El primero acusaba al diputado Flores del FMLN de recibir dinero de la anterior administración del CIFCO. El «chino» Flores presentó pruebas de ser representante de grupos de interés chinos y que el cheque era un reembolso de dinero que había dejado de fianza para realizar una feria de productos chinos. Un caso sin sentido.

Ayer hubo otro exabrupto con las tiendas de centros penales. Acusan a exministro Landaverde de actos de corrupción por 14 millones de dólares en las tiendas administradas por ASOCAMBIO. Con toda tranquilidad y contundencia, a través de un comunicado, aclara la situación. De nuevo hacen el ridículo los gobernantes.

Es clara la intención: no importa que los señalamientos no prosperen, sino alimentar a sus seguidores que están con sed de circo. Algo hay que tirales. Ya sus panfletos tenían elaboradas las noticias periodísticas, el equipo de comunicaciones el tuit bien pensado.

¿Esto le sumará o le restará al nuevo gobierno? ¿Habrá gente que ya está repudiando esta forma de gobernar?.

Por: Alcides Herrera.